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ELECCIONES 2O13, MUY CONFUSO POR AHORA..POR JOAQUÍN M.SOLÁ .
(demasiado antiguo para responder)
Petry
2013-06-07 12:48:52 UTC
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Elecciones 2013
Miércoles 05 de junio de 2013
Indefiniciones y confusión
Por Joaquín Morales Solá 
LA NACION
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Hace pocos días, el juez electoral de La Plata, Manuel Blanco,
dictó la caducidad del PJ bonaerense por inactividad. La
decisión, apelada luego, es, sobre todo, símbolo de un proceso
mucho más amplio y profundo. El sistema de partidos ha dejado de
existir en la Argentina y sólo es perceptible la implosión de
cada una de las fuerzas políticas que preexistían. El desorden
intelectual y político se apoderó de sus dirigentes, sean
éstos oficialistas u opositores.
La parálisis y la confusión prevalecen cuando restan apenas
cuatro días hábiles para el vencimiento del primer plazo
electoral, el de la inscripción de alianzas. La política
pregunta sólo por la decisión final del intendente de Tigre,
Sergio Massa, cuya candidatura a diputado nacional podría cambiar
todas las encuestas que existen en la provincia de Buenos Aires.
Cristina Kirchner espera esa decisión para designar a su candidato
o candidata. Daniel Scioli está pendiente también de Massa,
porque el salto de éste obligaría al gobernador a jugar de
alguna manera en este año, en que él preferiría no jugar.
La espera presidencial carece de una explicación racional. La
Presidenta no tiene candidatos electoralmente eficientes en Buenos
Aires, con Massa o sin él. Ni Alicia Kirchner ni Sergio Berni ni
Florencio Randazzo le aseguran, en las actuales mediciones, un triunfo
en el único de los cuatro distritos grandes del país en el que
el cristinismo imaginaba una victoria. Cerca de Scioli descartaron que
Cristina esté buscando un apoyo electoral del gobernador. Lo acaba
de maltratar en público de mala manera. ¿Para qué lo
devaluaría si aspirara a conseguir la ayuda electoral de Scioli? La
única respuesta posible es que Cristina se niega a hacer
política. Sus decisiones están dominadas por sus humores, que
son muchas veces invariables.
Las últimas versiones indican que Massa podría anunciar en los
próximos días su candidatura. Ya habría ofrecido varios
lugares en su eventual lista de candidatos a diputados. Ginés
González García, ex ministro de Salud de Néstor Kirchner
y embajador en Chile de Cristina; José Ignacio de Mendiguren,
presidente hasta hace poco de la Unión Industrial, y el intendente
de Almirante Brown, Darío Giustozzi, un cristinista que
recientemente se apartó apenas unos centímetros del total
alineamiento, son algunos de los nombres que podría incluir la
oferta de Massa. Son coherentes con sus promesas de no hacer cristinismo
ni anticristinismo. Sería, en tal caso, una lista propia de una
oposición light, que es la oposición que le gusta a Massa. Aun
cuando todo indica lo contrario, Massa siempre deja abierta la puerta
para decir que no. El fenómeno Massa habla menos de sus
méritos y señala mucho más la absoluta falta de
dirigencia notable en la provincia de Buenos Aires. Scioli es el otro
que comparte el favor de las encuestas, pero él tampoco quiere
jugar contra el Gobierno ni a favor del Gobierno. Los dos son hijos de
un proceso en el que la imagen dice más que las palabras. Son las
condiciones de la política actual en todo el mundo, pero esa
transformación no abolió en ningún otro lado, como
aquí, la palabra de la política.
En ese distrito decisivo, la oposición está tan desorientada
como las distintas variantes del oficialismo. Francisco de Narváez
optaría por ser aliado de Massa, porque una confrontación con
éste podría condenarlo a la derrota. Massa lo espolea
enviándole mensajes afectuosos a Mauricio Macri. De Narváez y
Macri están encerrados en un resentimiento personal que la
política no puede explicar. Han sido aliados, pero luego, es
cierto, De Narváez abandonó a Macri y más tarde se
dedicó a deshojarle a éste el bloque de legisladores de la
Capital, crucial para gobernar la ciudad. También en Buenos Aires
la propia coalición en ciernes entre el radicalismo y el FAP
tropezó en las últimas horas con la aparición de Dante
Caputo, mal visto por el radicalismo. Caputo, que fue el canciller
histórico de Raúl Alfonsín, tuvo alguna expresión
desdeñosa para el radicalismo bonaerense, cuya estructura es
todavía dominada en gran parte por Leopoldo Moreau, más
cercano al cristinismo que a la oposición. Caputo no dijo nada que
un político no pueda decir y, menos aún, que provoque
reacciones irreconciliables. El radicalismo le reprocha a Hermes Binner
que lo haya sorprendido con la candidatura de Caputo. El ex canciller es
una cabeza lúcida de la política argentina y tiene experiencia
en la resolución de graves conflictos políticos en
América latina (viene de un importante cargo en la OEA). La
historia del radicalismo y el presente de la política argentina
aconsejaban un diálogo sobre ese disenso. Pero la oposición
tampoco hace política.
Caputo y Roberto Lavagna tienen un programa parecido. Antes que
coaliciones inverosímiles, ambos prefieren acuerdos bien
estructurados sobre lo que el conjunto de la oposición debería
hacer si ganara en octubre una mayoría parlamentaria. Caputo
propone un pacto opositor sobre las leyes de Cristina Kirchner que luego
deberían ser derogadas o modificadas. Lavagna trabaja desde hace
mucho tiempo en un amplio acuerdo para impedir cualquier reforma de la
Constitución y, entre otras cosas, proteger la integridad del Poder
Judicial.
Pero Lavagna tiene problemas con Macri. El líder capitalino
cerró virtualmente las puertas a un acuerdo con el ex ministro de
Economía, con el que se había deslumbrado en varios encuentros
personales. Macri corre el riesgo de que la coalición
Carrió-Solanas termine acordando ir a internas en agosto con el
radicalismo y el FAP. Carrió vio crecer últimamente su
electorado capitalino por la confirmación de sus viejas denuncias
de corrupción. También lo persigue a Macri la amenaza de que
una candidatura de Massa en la provincia de Buenos Aires prefiera
encumbrar a Lavagna en la Capital como candidato a senador, sin Macri.
Dirigentes macristas han deslizado que el retorno de Lavagna a las
negociaciones requeriría una adhesión inconfundible del ex
ministro a la candidatura presidencial de Macri para 2015. Nadie con
experiencia le pediría a un político que haga eso con dos
años de antelación. Pero ese requisito desnuda, de algún
modo, la discordia de fondo entre ellos. La prioridad de Lavagna son las
próximas elecciones. La crisis política e institucional
podría tomar dimensiones más graves aún, dicen a su lado.
Es necesario, por lo tanto, que Cristina Kirchner se notifique de sus
límites electorales. El macrismo está más obsesionado con
2015 que con 2013.
La corriente de Macri cree que los partidos políticos están
destruidos y que algo nuevo debería surgir. ¿Se equivoca? No.
Pero otra cosa es convertir a su propio partido en lo único que
queda con vida y regodearse con la extinción de las organizaciones
partidarias. Y mucho peor es no intentar una reconstrucción (o la
creación) de un sistema de partidos. Los políticos, por
más que pertenezcan a marchitadas organizaciones partidarias,
tienen una pertenencia a la que no renunciarán fácilmente. La
historia indica, por lo demás, que la ausencia de partidos
políticos les abrió siempre las puertas a los liderazgos
cesaristas. Historia y presente, otra vez. La historia se replica,
incansable..
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últimas notas de Elecciones 2013
http://www.lanacion.com.arPolítica
Sergio Soares
2013-06-08 00:38:13 UTC
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Inesquecível: Dilma explica por que mentia sob tortura

http://www.conversaafiada.com.br/tv-afiada/2013/04/07/inesquecivel-dilma-explica-por-que-mentia-sob-tortura/
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