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Obama, Guantánamo y el terror
(demasiado antiguo para responder)
Erre Tres
2009-01-28 01:16:42 UTC
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Carlos Fazio

Obama, Guantánamo y el terror

http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&article=015a1pol

Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.

Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.

En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".

Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual que en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.

Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.

Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.

Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.

Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".

No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.

Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
tschmidtundert
2009-01-28 12:56:27 UTC
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Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual que en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.

T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden). Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.
Erre Tres
2009-01-28 20:46:42 UTC
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"Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo, los
gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en ese sitio
y al fín lo lograron". (De tu mensaje posteado)

Ellos tienen varias formas de tener guantánamos 'under cover' en forma
directa o indirecta. Quiero pensar que Obama al menos trae buenas
intenciones al respecto, ojalá lo dejen... Pero, aunque estemos "ojo al
cristo", se hará lo que decidan los imperiales y su extensa red de apoyo.
Pobres los gringuitos en su sencillez e ignorancia...

Richard
Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual que en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de
militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.

T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden). Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.
tschmidtundert
2009-01-29 02:13:38 UTC
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Post by Erre Tres
"Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo, los
gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en ese sitio
y al fín lo lograron". (De tu mensaje posteado)
Ellos tienen varias formas de tener guantánamos 'under cover' en forma
directa o indirecta. Quiero pensar que Obama al menos trae buenas
intenciones al respecto, ojalá lo dejen... Pero, aunque estemos "ojo al
cristo", se hará lo que decidan los imperiales y su extensa red de apoyo.
Pobres los gringuitos en su sencillez e ignorancia...
Richard
Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual que en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.
T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden).  Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Torturar lo han hecho los gringos por siglos. No sé por qué hacen
tanto alboroto ahora. Lean la histroia.

T.Schmidt
Erre Tres
2009-01-29 02:35:27 UTC
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Perdóname, Teddy, pero yo NO estoy armando alboroto alguno, creí que me
conocías, sólo denuncio para quienes no lo saben o no lo quieren saber o no
lo tienen claro, ese es todo mi objetivo.

Richard
Post by Erre Tres
"Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo, los
gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en ese sitio
y al fín lo lograron". (De tu mensaje posteado)
Ellos tienen varias formas de tener guantánamos 'under cover' en forma
directa o indirecta. Quiero pensar que Obama al menos trae buenas
intenciones al respecto, ojalá lo dejen... Pero, aunque estemos "ojo al
cristo", se hará lo que decidan los imperiales y su extensa red de apoyo.
Pobres los gringuitos en su sencillez e ignorancia...
Richard
Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA)
y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La
si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes
X-Ray
y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la
administración
de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual
que
en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más
astuta
y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.
T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden). Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Torturar lo han hecho los gringos por siglos. No sé por qué hacen
tanto alboroto ahora. Lean la histroia.

T.Schmidt
tschmidtundert
2009-01-29 02:59:32 UTC
Permalink
Post by Erre Tres
Perdóname, Teddy, pero yo NO estoy armando alboroto alguno, creí que me
conocías, sólo denuncio para quienes no lo saben o no lo quieren saber o no
lo tienen claro, ese es todo mi objetivo.
Richard
Post by Erre Tres
"Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo, los
gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en ese sitio
y al fín lo lograron". (De tu mensaje posteado)
Ellos tienen varias formas de tener guantánamos 'under cover' en forma
directa o indirecta. Quiero pensar que Obama al menos trae buenas
intenciones al respecto, ojalá lo dejen... Pero, aunque estemos "ojo al
cristo", se hará lo que decidan los imperiales y su extensa red de apoyo.
Pobres los gringuitos en su sencillez e ignorancia...
Richard
Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA)
y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La
si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes
X-Ray
y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el centro de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la
administración
de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que no se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos métodos de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a unos 3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual
que
en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más
astuta
y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.
T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden). Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Torturar lo han hecho los gringos por siglos. No sé por qué hacen
tanto alboroto ahora. Lean la histroia.
T.Schmidt- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Evidentemente no me he explicado bien.

1 - Primero que todo, los gringos NO van a "cerrar" Guantánamo.
2 - Segundo, puede que dejen de "torturar" en la Base de Guantánamo,
pero torturar es algo que han hecho por siglos y lo siguen haciendo en
otras partes. ¿Cómo crees que lograron las confesiones en el jucio de
Nuremberg? ¿Y no lees las noticias del Medio Oriente?
3 - Tercero, están jugando con las palabras, Obama dice que va a
comenzar a cerrar las torturas en Guantánamo y todo lo dicen de forma
que la gente piense que los gringos se van de Guantánamo. Obama no ha
dicho si la prisión no va a quedar como simple prisión.

T.Schmidt
T.Schmidt
Erre Tres
2009-01-29 03:41:34 UTC
Permalink
Insisto en mi respuesta anterior:
"Perdóname, Teddy, pero yo NO estoy armando alboroto alguno, creí que me
conocías, sólo denuncio para quienes no lo saben o no lo quieren saber o no
lo tienen claro, ese es todo mi objetivo".

Richard
Y recalco: yo sí me expliqué bien, dije lo que quería decir, llanamente.
Post by Erre Tres
Perdóname, Teddy, pero yo NO estoy armando alboroto alguno, creí que me
conocías, sólo denuncio para quienes no lo saben o no lo quieren saber o no
lo tienen claro, ese es todo mi objetivo.
Richard
Post by Erre Tres
"Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo, los
gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en ese sitio
y al fín lo lograron". (De tu mensaje posteado)
Ellos tienen varias formas de tener guantánamos 'under cover' en forma
directa o indirecta. Quiero pensar que Obama al menos trae buenas
intenciones al respecto, ojalá lo dejen... Pero, aunque estemos "ojo al
cristo", se hará lo que decidan los imperiales y su extensa red de apoyo.
Pobres los gringuitos en su sencillez e ignorancia...
Richard
Post by Erre Tres
Carlos Fazio
Obama, Guantánamo y el terror
http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=opinion&artic...
Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar
con
la
tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA)
y
los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes,
van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La
si
Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice,
Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes
X-Ray
y
Campo Delta) de Guantánamo -esa daga estadunidense clavada en el
centro
de
la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros- se convirtió
en el "no lugar" de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del
terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la
administración
de
Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual
como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de
Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido
asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de
Bagram, cerca de Kabul.
Asimismo, decenas de "combatientes enemigos", que durante años permanecieron
en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones
de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos
secretos de la CIA, a "sitios negros" o "prisiones fantasmas" que formaron
un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos
de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a
barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego
García,
una
isla en el océano Índico.
En nombre de la orwelliana "guerra al terrorismo" -un enemigo al que
no
se
puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue
creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de
Bush necesaria para la construcción del "imperio americano del siglo XXI"-,
la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la
legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el
Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto
Gonzales.
Ya
antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: "Atrapen a quien
deban. Hagan con ellos lo que quieran". Entonces, junto a nuevos
métodos
de
experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la
"conversión" de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino
(waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de
ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida
mediáticamente
para
amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las
desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto,
George
W.
Bush se ufanó en varias ocasiones de "haber sacado de circulación a
unos
3
mil terroristas".
Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las
matanzas
en
Gaza por los ocupantes israelíes, "que nadie diga yo no sabía". Igual
que
en
la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el
archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos
para quien quisiera ver y entender.
Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó
James
D.
Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso
en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje
interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.
Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew
Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony
Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación)
que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora
renovar la guerra global contra el terror.
Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un
país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar
y
no
va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio
de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes
sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más
astuta
y
sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.
Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill
Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft
y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización
imperial adoptará un "rostro más humano".
No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para
ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por
Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las
normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula
cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las
pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados
Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora
plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el
plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza
jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o
coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de
coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.
Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo
acabar con el terrorismo yihadista -lo que no se logró-, existen ahora
pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes
participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del
terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en "¿Perdón
y olvido?" (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante
ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que
vuelva
a
suceder.
Debe haber un error en la noticia. No creo que cierren a Guantánamo,
los gringos llevan doscientos años tratando de poner una base naval en
ese sitio y al fín lo lograron.
T.Schmidt
P.S. El crimen mas grave de Bush y Cheney es el 9/11, que nadie quiere
afrontar. Ese va a ser el jucio del milenio (si es que l fin se
deciden). Para mi fue solo un hoax para impulsar su "Guerra contra el
Terrorismo" culpando a los musulmanes. El mismo Obama desmintió habe
estado detrás del acto. El Obama que Uds. ven en TV son actores.- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Torturar lo han hecho los gringos por siglos. No sé por qué hacen
tanto alboroto ahora. Lean la histroia.
T.Schmidt- Hide quoted text -
- Show quoted text -
Evidentemente no me he explicado bien.

1 - Primero que todo, los gringos NO van a "cerrar" Guantánamo.
2 - Segundo, puede que dejen de "torturar" en la Base de Guantánamo,
pero torturar es algo que han hecho por siglos y lo siguen haciendo en
otras partes. ¿Cómo crees que lograron las confesiones en el jucio de
Nuremberg? ¿Y no lees las noticias del Medio Oriente?
3 - Tercero, están jugando con las palabras, Obama dice que va a
comenzar a cerrar las torturas en Guantánamo y todo lo dicen de forma
que la gente piense que los gringos se van de Guantánamo. Obama no ha
dicho si la prisión no va a quedar como simple prisión.

T.Schmidt
T.Schmidt

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